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Señor Presidente Dr. Juan Manuel Santos Calderón: Por una verdadera política estatal de apoyo a los artistas colombianos

Señor Presidente Dr. Juan Manuel Santos Calderón: Por una verdadera política estatal de apoyo a los artistas colombianos
  
  

 


Por qué es importante

Los abajo firmantes nos dirigimos a usted, máximo garante de la política cultural del Estado, con profunda molestia por la forma como es representado el trabajo de los artistas colombianos en el portal http://impuestosparaartistas.com/ donde por medio de una serie de vídeos, generados por la Dirección de Impuestos y Aduanas Nacionales (DIAN) en asocio con el Ministerio de Cultura, se caricaturiza el trabajo que nosotros realizamos a unos niveles terriblemente molestos.

¿El común denominador de los artistas colombianos es la imagen proyectada en los vídeos? Indudablemente no. El común denominador es el de profesionales con falta de oportunidades y de ingresos regulares, el desempleo, la pobreza y la incapacidad de dedicarse en tiempo completo a la producción artística.

Así como ciertos sectores culturales han avanzado mediante la aplicación de una serie de leyes protectoras y potenciadoras auspiciadas por el Ministerio de Cultura, como lo son las leyes
del libro y del cine, los artistas plásticos aún están en mora de una ley que garantice y estimule su praxis como una opción vital. Por ejemplo, habría que preguntarnos si no sería justo impulsar en el Congreso de la República una verdadera Ley de Mecenazgo Artístico, digna de un país emergente, en la que se
discutan temas como: el pago de impuestos en especie, es decir, con arte, ya sea por parte de artistas o coleccionistas, siguiendo un modelo comúnmente usado en Francia y continuado por varios países latinoamericanos como México; o el pago de derechos de sucesión de artistas con obras de arte, lo que ha
permitido la creación de instituciones de primer nivel como el Museo Picasso de París; deducciones en la declaración de renta para mecenas de artistas y donantes de obras (así fue como se hicieron los grandes museos estadounidenses desde el siglo XIX hasta hoy); estímulos impositivos a la compra de arte y a la repatriación de arte en el exilio; la repatriación de cerebros artísticos fugados a través de estímulos auténticos; deducciones impositivas a los espacios independientes, esos que no están constituidos legalmente como asociación o corporación, pero que son la nota dominante de la escena artística contemporánea; y un programa público de compra de arte, dirigido por el Ministerio de Cultura, bien financiado, gestionado a través de un fondo nacional (esto han hecho Francia y Holanda) y/o museos públicos (como ocurrió en Venezuela y ocurre en México o Argentina), programas que ayuden a consolidar (económica y culturalmente) y proyectar a los artistas, siempre de mérito, mediante la adquisición y exhibición de sus obras.

A modo de conclusión, valdría la pena preguntarnos ¿qué hace a un país verdaderamente grande? La respuesta es más sencilla de lo que parece: su cultura. Las artes, no sólo dan lustre al país, nos enseñan que la vida no se trata únicamente de sobrevivir, también de sentir, disfrutar, gozar, pensar, aceptar. Aunque algunos segmentos culturales ya cuentan con leyes benéficas (como el cine y la industria editorial), lo cierto es que las artes plásticas y visuales aún no. Las artes hacen a los países más
seductores, más inquietantes, personifican su cara amable, atraen a los profesionales más calificados, construyen opinión pública, amplían las fronteras de la mente, modifican las conexiones internas, constituyen una opción para los tiempos de ocio, generan pensamiento crítico, coadyuvan los procesos de sanación y pacificación de sociedades dolidas por la guerra,
facilitan el intercambio crítico de ideas, hacen la vida más llevadera ante las adversidades.

Una de las misiones de los artistas y actores culturales del país, es la de ayudar a construir una nueva Colombia, especialmente en este cambio histórico que estamos viviendo. Eso sí, si nos lo
permiten.

Publicado Julio 14, 2016
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