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El genocidio que podemos parar

A los Miembros del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas y a los países afectados y relevantes de la región:

Como ciudadanos de todas partes del mundo profundamente preocupados por la situación en Sudán del Sur, les hacemos un llamamiento para que pongan en marcha todas las medidas necesarias para poner freno a la espiral de odio y violencia. Las acciones deben incluir la imposición de un fuerte régimen de sanciones selectivas sobre el Gobierno, líderes rebeldes y altos mandos responsables de la violencia; y el refuerzo de la Misión de Asistencia de la ONU a la República de Sudán del Sur, con suficientes efectivos y capacidad para proteger a los civiles. También los instamos a que aseguren asistencia humanitaria inmediata para combatir la hambruna y que los responsables de las atrocidades sean juzgados ante una corte penal internacional. Hace 20 años el mundo dijo "nunca más" tras el genocidio de Ruanda. Llegó la hora de hacer cumplir esa promesa.

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En Sudán del Sur, mujeres y niños están siendo sacados de hospitales y escuelas y asesinados al borde de la carretera, mientras la propaganda incitando al odio se difunde a través de los medios. Parece un horrible recordatorio de Ruanda, pero no lo es. Está pasando ahora, y nosotros podemos pararlo.

Hay dos culpables: el Presidente Salva Kiir, y Riek Machar, quien fue su vicepresidente. Envueltos en una agria disputa por el poder, están alimentando cínicamente las tensiones entre los grupos étnicos que han convivido en paz durante décadas. Ambos hombres tienen familia y bienes en el extranjero, y si conseguimos atacarles donde más les duele -- sus carteras -- podemos evitar que esta pesadilla se transforme en un genocidio.

Mientras las conversaciones de paz se reanudan, Estados Unidos y Francia están instando al Consejo de Seguridad de la ONU a imponer sanciones y enviar más efectivos en una misión de paz que proteja a los civiles. Es posible que Rusia trate de bloquear la iniciativa, pero esta vez incluso China rechaza la idea de ver cómo este país rico en petróleo se sumerge en el caos. Eso significa que podemos ganar si actuamos rápido. Inundemos a los líderes clave con una petición de 1 millón de voces pidiéndoles que aprueben sanciones y den luz verde a una fuerza de paz más numerosa que proteja a los habitantes de Sudán del Sur:

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