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¡Exigimos la interrupción terapéutica del embarazo para Aurora!

¡Exigimos la interrupción terapéutica del embarazo para Aurora!

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1,323 Firmantes

Marcia Ugarte B.
creó esta petición para
Dra. Ileana Balmaceda, Presidenta Ejecutiva de la CCSS, Costa Rica.,
Dra. Daisy Corrales, Ministra de Salud, Costa Rica.

Imaginate que tenés 32 años. Que tu proyecto de vida marcha como vos lo habías previsto: terminaste la U, tenés un trabajo que te gusta, una buena relación pareja… y además, después de intentarlo durante unos meses, por fin estás embarazada.

Imaginate ahora que en un segundo todo se desmorona. Que a las 8 ocho semanas de tu embarazo los médicos te comunican que el embrión tiene problemas muy graves. Problemas que le impedirán vivir fuera de tu útero. No vivirá.

Imaginate además que al enorme dolor de la pérdida, se le suma el dolor de tener que seguir adelante con un embarazo del que nacerá un bebé muerto. Que en cada nuevo ultrasonido te enfrentás a conocer que las malformaciones son mayores. Que mientras tu vientre crece la gente te tocará la panza, te preguntará si ya has pensado su nombre, si le has preparado el cuarto… Pero sabés que morirá.

Imaginate que vas a tener que pasar por un parto, que durante horas sentirás el dolor, las contracciones… sin la esperanza de saber que al final del esfuerzo podrás cargar a tu bebé recién nacido, porque sabés que morirá.

Imaginátelo porque es cierto y está sucediendo en Costa Rica. Esta es la historia de Aurora, una mujer costarricense de 32 años.

A las 8 semanas de embarazo Aurora recibe en el Hospital Calderón Guardia un diagnóstico de que indica que el embrión tiene múltiples malformaciones incompatibles con la vida extrauterina: onfalocele, extracelómico, múltiples quistes funiculares, escoliosis, costillas cortas, síndrome de abdomen-pared con presencia de órganos internos tales como hígado e intestinos fuera del cuerpo y presentado disminución del líquido amniótico.

Todos los controles realizados posteriormente -aproximadamente 5- han confirmado este diagnóstico y la inviabilidad del embarazo.

Ya poco después de la primera cita médica Aurora padece fuertes dolores en el bajo vientre y en la columna que le impiden trabajar. Las circunstancias del embarazo están afectando seriamente su salud física y emocional:

“conforme avanza el tiempo el sufrimiento se ha ido haciendo muy fuerte: inclusive difícil de tolerar en muchas ocasiones. Aunado esto al dolor físico, el estrés y el sufrimiento ante la noticia de la inviabilidad de mi bebé, me han provocado tristeza constante, depresión, estrés severo, insomnio, pesadillas, depresión, llanto continuo, ...”

Aurora ha solicitado en reiteradas ocasiones que se ponga fin a su sufrimiento. Sin embargo, profesionales de la salud y de autoridades médicas le han negado repetidamente su derecho a una interrupción terapéutica del embarazo. Esto, a pesar de que la recomendación médica apunta en esa dirección y de que algunos de los profesionales que la han atendido han señalado que así se haría en otros países más “avanzados”. Por ello, Aurora deberá llevar el embarazo a término, a pesar de los graves daños físicos y emocionales que ello puede provocarle.

Solicitar la interrupción terapéutica del embarazo para Aurora es solicitar que se cumpla con la ley. El Código Penal costarricense en su artículo 121 señala que no es punible el aborto practicado con consentimiento de la mujer por un médico o por una obstétrica autorizada, cuando no hubiere sido posible la intervención del primero, si se ha hecho con el fin de evitar un peligro para la vida o la salud de la madre y éste no ha podido ser evitado por otros medios. La interpretación restrictiva y moralista de esta disposición no sólo está poniendo en riesgo la salud de Aurora, sino que además la está sometiendo a tortura.

Aurora tiene en este momento un embarazo de aproximadamente 25 semanas. Exigimos que pueda acceder de manera inmediata a una interrupción de su embarazo mediante una cesárea. Alto a la tortura.


El caso de Aurora no es una situación aislada. En 2007 A.N., otra mujer costarricense, sufrió una situación similar. Fue obligada a llevar a término un embarazo encefaloce y a dar a luz, tras 7 horas de labor del parto, a una niña muerta. Como consecuencia de esta experiencia A.N. lucha hasta el día de hoy contra la depresión, los ataques de ansiedad, la diarrea crónica y la inhibición social.