Esa es la cantidad de niños y niñas tibetanos obligados a estudiar en internados chinos donde, además de sufrir malos tratos, los adoctrinan hasta que terminan por olvidar su lengua materna.
La mayoría puede pasar semanas o incluso meses sin ver a sus padres, que tienen las visitas prácticamente prohibidas. Los niños, totalmente desvinculados de sus raíces, solo estudian mandarín y se les inculca la lealtad al Partido Comunista Chino hasta que no queda rastro de su cultura, su lengua y su religión.
China pretende encubrir esta realidad mientras niega su cultura a 1 millón de niños tibetanos. Pero ahí entramos nosotros.
El escándalo se ha destapado gracias a un reportaje periodístico y a la valentía de un grupo de expertos en derechos humanos y profesores tibetanos. Ahora, una investigación de la ONU podría sacar a la luz toda la verdad sobre las escuelas de adoctrinamiento chinas. Los activistas tibetanos quieren llevar esta petición al Alto Comisionado para los Derechos Humanos de las Naciones Unidas antes de que comparezca ante el Consejo dentro de pocos días, y cuantas más firmas reunamos, ¡más peso tendrá su reclamo! Firma ya y comparte.
En este llamamiento al Alto Comisionado de las Naciones Unidas por los Derechos Humanos, Avaaz respalda a una coalición de organizaciones que luchan por los derechos del Tíbet liderada por:
- International Tibet Network
- Students for a Free Tibet
- Tibet Action Institute
- Tibet Justice Center
- Tibetan Youth Association Europe
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